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Un día increíble, bueno, más que un día una noche. Digo una noche porque me tiré toda la tarde del sábado durmiendo ya que no estaba nada nervioso.
Quedamos media hora antes de que empezara la presentación en la sala anexa del Cine Doga dónde nos encontramos con Leire, la reina de las fiestas de Arnedo y los dos Vendimiadores de Logroño. Allí nos echaron unas cuantas fotos para la prensa junto con el alcalde, Jonás Olarte, concejales, los Reyes de Fiestas anteriores, Cristina Tomé y Rubén Quirino, etcétera.
Llega el momento de subir al escenario pasando primero por los pasillos del patio de butacas del cine Doga con todas las miradas del público centradas en mi. Fue ver a toda esa gente mirándome y toda esa tranquilidad que llevaba teniendo durante todo el día desapareció. Un escalofrío me subió desde los dedos de los pies hasta la punta del pelo más largo de mi cabeza e hizo que me temblara todo el cuerpo. Comencé a andar junto con la concejal Patricia Calvo mientras ella no paraba de repetirme que bajara el ritmo. Quería llegar cuanto antes al escenario para poder sentarme antes de que me fallaran las piernas por los nervios que tenía. Una vez encima del escenario y después de que Rubén me pusiera la banda y me entregara un ramo de flores, por fin me senté en la silla. Pero nada, los nervios no se fueron. Estaba tan nervioso que yo creo que hasta se me bloquearon los músculos de la cara porque intentaba quitar la sonrisa que llevaba pero no podía, en serio, lo intentaba pero me temblaba toda la cara. Cuando Mariola Alesanco, presentadora del acto, dio paso a Sara y la gente empezó a fijarse en ella, los nervios empezaron a desaparecer, aunque no completamente. Una vez se hizo el intercambio de la corona comenzó el pregón. Un pregón de más de media hora criticando, porque no hizo otra cosa, a Nájera. Ese señor, del cual no me acuerdo de su nombre, no se merecía el honor de leer el pregón de las fiestas de este año. Durante ese pregón mis nervios desaparecieron, no porque me estaba acostumbrando a estar encima del escenario con toda esa gente mirándome, sino porque me estaba quedando dormido. Tras finalizar el pregón, y que toda la gente le aplaudiera, no por el pregón en si, sino porque ya lo había acabado, nos pusimos en pié para escuchar el himno de nuestra ciudad tocado por la banda municipal para cerrar el acto.
Tras finalizar el lunch, acompañé a Sara a que se quitara el vestido blanco de novia y se lo cambiara por otro ya que le vestido de novia lo iba a necesitar dos días después en la presentación de la Jarrera de Haro. Después de cambiarse hubo una batucada la cual estuvimos siguiendo durante todo su recorrido junto con Rubén y Cristina hasta llegar a la zona. Una vez allí, los de la batucada hicieron un círculo y nos "encerraron" entre ellos a Sara y a mi, a Rubén y Cristina y al Alcalde junto con dos concejalas, Marijose e Idoia y nos hicieron bailar (y como no, yo con lo vergonzoso que soy parecía un tomate). Cuando acabo la batucada nos fuimos por la zona a tomar algo los que estuvimos en la batucada, con sus respectivas parejas y la familia de Sara.
Se fueron yendo poco a poco todos los que estábamos hasta que a las 5 de la mañana, los cinco que quedábamos, Sara, Idoia, el novio y el hermano de Sara y yo nos marchamos ya que nos cerraron todos los bares de la zona.
Éste es el resumen de una noche que tardaré mucho en olvidar.

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