7 de septiembre de 2015 - Pregón de Haro


Tras nuestra presentación en Nájera llegó el turno de la Jarrera de Haro y sus dos damas. Nada más llegar a Haro, Sara y yo junto con su madre, su tía y Jonás fuimos al teatro Bretón a que Sara se vistiera de blanco para la presentación. Una vez los dos preparados subimos a la primera planta del teatro a hacer tiempo con el resto de reinas de los demás pueblos de alrededor y los Vendimiadores. Allí nos echaron algunas fotos para la prensa y estuvimos hablando con el resto de reinas.


Una vez preparados para subir al escenario del Bretón y tras ver a toda la gente que se encontraba en el público, un escalofrío me volvió a subir de los pies a la cabeza como el día de mi presentación, haciendo que los nervios se me pusieran a flor de piel, aunque tengo que decir que no fueron tan fuertes como en Nájera. Cuando Mariola nos presentó, Sara y yo agarrados del brazo pasamos por el estrecho pasillo del patio de butacas del bretón y subimos al escenario por unas escaleras demasiado pequeñas, no para mi, si no para todas las reinas que iban con tacones y tuvieron que tener mucho cuidado para no caerse al subir por ellas. Ya colocados en nuestros sitios encima del escenario y tras ser presentadas la Jarrera y sus damas comenzó el pregón. Un pregón que, además de ser bastante ameno, se me hizo demasiado corto en comparación con el de Nájera, que fue un tostón (si a alguien le parece mal que diga eso del de Nájera me da igual, aquí estoy escribiendo mi opinión).

Cuando finalizó el pregón, un grupo de Vitoria tocó unas canciones versionadas con instrumentos de viento metal con las que se cerró el acto.

Después de la proclamación en el teatro nos fuimos al hotel Los Agustinos donde había un vino. Allí estuvimos hablando con el resto de reinas de las demás localidades y "cenamos". Lo pongo entre comillas porque no daban casi nada de comida. Sacaban bandejas con pinchos cada cierto tiempo pero justo en la salida había un grupo de señoras las cuales acababan con todo y dejaban cuatro pinchos sueltos por bandeja para toda la gente que estábamos allí. Pero quitando esto de la comida, la noche en general estuvo muy bien, no le pongo ninguna otra pega. En el hotel este pudimos estar hablando bien con Leire, la Reina de las Fiestas de Arnedo, ya que cuando vino a nuestra proclamación en Nájera la dejamos un poco abandonada a la pobre debido a los nervios y a que todo el mundo estaba haciéndose fotos con nosotros. También hicimos muy buena relación con Martina, la Reina de las Fiestas de Calahorra.

Por cierto, el teatro Bretón y el hotel, bueno, el salón donde fue el vino, que fue lo único que pude ver, eran muy bonitos.

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